MEGAN
El beso fue repentino —intenso y agresivo. Y era exactamente lo que había querido.
En el momento en que sus labios tocaron los míos, un pensamiento cruzó mi mente.
—No deberíamos hacer esto —dije.
Él ofreció una sonrisa juguetona y desafiante. —¿De verdad vas a hacerte la tímida?
—No, no es eso. Quiero, es solo que, bueno, estamos en la clínica. Alguien podría entrar.
—¿Alguien como quién?
—¡No lo sé! Uno de los doctores. Como Liam —a veces viene después de horario a hacer trabajo de pr