A la pelinegra se le escapó una risa.
—Perdón, ¿qué? No pasaron ni 72 horas desde el compromiso.
Damián tomó aire y se acomodó sobre su asiento. Observó a la rubia.
—Es demasiado pronto para una noticia. Sí queremos dar un espectáculo, pero no un circo.
«Queremos ser una mentira, no un entretenimiento» corrigió Ciabel mentalmente. Pero es que eso último ya lo eran, por desgracia.
Sonrió con lentitud, como si sus aptitudes no se hubiesen puesto en duda.
—Lo entiendo, pero esto es importante pa