Celene sostuvo un micrófono invisible, tiró su cabello hacia atrás y se aclaró la garganta viéndolos directamente.
Ciabel no pudo evitar sonreír divertida.
—Muchacha, profesionalismo —la regañó la rubia guiñándole un ojo.
Apretó los labios para disimular la diversión en su rostro.
—Antes de empezar, necesito más contacto. Ciabel, mantén las piernas cruzadas. Pon la mano en tu rodilla —indicó.
Obedeció.
—Ahora, Damián entrelaza su mano con la suya.
Este suspiró con resignación, no le gustaba re