Después del último encuentro en la cocina, tenían que pensar en frío y elaborar una disculpa. Lo sabían. Sin embargo, ninguno de los dos se había tomado la molestia de hacer tal cosa.
No habían pensado en frío, sino que se estaban distrayendo.
Ciabel había aprovechado los momentos a solas para pasar todavía más tiempo con Ciro. Había buscado en internet algunos juegos para enseñarle palabras. También había comprado algunas hojas de colores para hacer manualidades y juegos para el pelirrojo.
Si