Habían pasado dos semanas desde el suceso del beso y todavía seguían sin tocar el tema. Ni Damián ni Ciabel tenían la valentía suficiente para preguntar algo al respecto.
Por otro lado, la cita falsa y la celebración habían servido perfectamente para engañar a la prensa y paparazzis. Dos días después las imágenes de él observando a la pelinegra recorrieron las redes sociales de una punta a la otra.
Ciabel despertó más temprano de lo normal. La finca de la mansión era enorme, lo suficiente como