Manu
Yo también lo sabía. Y aunque lo había sabido siempre, había decidido imaginar que nuestro final podía haber sido otro. ¿Cómo no hacerlo, si Nino me veía pintar y me abrazaba, si constantemente bromeaba cuando revisaba una y otra y otra vez las puertas y ventanas, si reía cuando la despedía con muchos besos, si cerraba sus ojos cuando la besaba y su cara cada vez que le decía lo hermosa que era? Le encantaba mi manera meticulosa de ordenar los cubiertos por tamaño, la forma en que alineaba