Cuando comprendió lo ocurrido, un escalofrío aterrador le recorrió la espalda.
La firma de Rubén estaba fechada un mes atrás, cuando Leo aún vivía.
Eso significaba que Fiona ya quería divorciarse antes de perder a su hijo.
Rubén se volvió hacia el funcionario. La furia había desaparecido de su rostro y había sido sustituida por una calma mucho más amenazante.
—¿Usted tramitó mi divorcio?
El hombre asintió y aquel simple gesto bastó para empaparlo de sudor.
—Entonces dígame algo. ¿Cuándo presentó