Las palabras de Fiona dejaron a Rubén sin ninguna defensa.
El dolor casi no lo dejaba respirar. Quería defenderse, pero todo lo que ella había dicho era verdad. Desde el noviazgo hasta el matrimonio, Fiona siempre fue quien lo amó y lo protegió en silencio. ¿Y él? No había protegido ni a su hijo ni a su esposa.
La única persona por quien había luchado con todas sus fuerzas era Laura, aquella mentirosa.
—Sé que cometí muchos errores —dijo, lleno de culpa—. Pero te juro que entre Laura y yo solo e