Rubén creyó que Fiona, con una pierna fracturada, no habría llegado muy lejos.
Además, solo llevaba desaparecida unas horas. Si enviaba suficientes hombres, la encontrarían enseguida.
La realidad no tardó en demostrarle lo equivocado que estaba.
—Las cámaras de la entrada muestran que la señora salió del hospital cerca de la una de la madrugada —informó uno de sus hombres—. Tomó un taxi y pudimos identificar la placa. Ya hablamos con el conductor.
El hombre vaciló.
—Dijo que anoche la llevó hast