En cuanto entró, se topó con Mariana, que probablemente venía de la oficina de Fernando. Al ver a Natália, le lanzó una mirada de odio
—Todo es culpa tuya —la acusó Mariana, con una sonrisa torcida—. Desde que llegaste, Fernando se ha vuelto insoportable, su carácter es cada vez peor y ¡eso se lo debo a ti!
Natalia respiró hondo antes de responder.
—No sé de qué estás hablando.
— ¿No lo sabes? —Mariana soltó una risa seca, sin humor—. Eso es precisamente lo que me pregunto desde el día en que F