Natalia dio unos pasos atrás, respirando hondo, tratando de recuperar el control sobre sí misma. Cada músculo de su cuerpo aún vibraba por la intensidad del beso, y la ira se mezclaba con la confusión de sentimientos que no lograba ordenar.
—Yo… —murmuró en voz baja para sí misma, apretando los puños. —No puedo…
Natalia finalmente levantó la barbilla y se dirigió hacia la puerta del despacho. Paso a paso, intentaba alejarse de su magnetismo arrollador, del calor de su cuerpo, del perfume que aú