El coche siguió durante unos kilómetros en silencio. Natalia, sin embargo, no conseguía relajarse. Carlos parecía estudiarla discretamente, como si buscara pequeños defectos en su postura, en el tono de su voz, incluso en la forma en que sostenía el bolso.
De repente, volvió a hablar, en un tono casi casual:
— Curioso... siempre imaginé que la novia de Fernando sería... diferente.
Natália apretó las manos sobre su regazo.
— ¿Diferente cómo?
Él sonrió levemente, sin prisa.
— Más ingenua. Más fác