El sol ya se ponía cuando los visitantes se marcharon, llevándose un contrato de exportación muy ventajoso para los negocios de Fernando.
Sin embargo, aquella noche, en la mesa del comedor, Fernando estaba más callado de lo habitual, cortando la carne lentamente. Carlos, por su parte, parecía no poder contener la curiosidad.
Tras algunos comentarios sobre la visita de los empresarios chinos, Carlos retomó el tema que no se le quitaba de la cabeza a nadie.
—Todavía no me he recuperado de ver a N