Por un instante, Samantha se quedó en silencio, su corazón latía tan fuerte que parecía que se le iba a escapar del pecho. La pregunta de Javier la había descolocado. Ella estaba preparada para todo —eso creía—pero era evidente que él, le seguía cambiando el tablero del juego.
Conociéndolo como lo conocía sabía que subestimar a Javier, era un error que no se podía dar el lujo de cometer.
Puso sus manos sobre el pecho masculino tratando de poner distancia entre ellos.
—¿Qué importa ya eso, Javie