Credence apartó la mirada en cuanto me vio. Fingió no conocerme. Fingió que yo no existía. Como si jamás hubiera sido parte de su vida.
Lo vi caminar con Helena entre los brazos, con esa delicadeza que alguna vez soñé que tuviera conmigo. Entraron a una sala cercana, y en cuanto la puerta se cerró tras ellos, sentí que algo dentro de mí también se cerraba. Como si una parte de mi alma se hubiera quebrado un poco más.
El corazón me dolía. No físicamente, aunque también. Dolía de una forma más pr