Mariana respondió con una cautela milimétrica, midiendo el peso de cada sílaba antes de dejarla salir.
—Estuve cerca del lugar, Alexander… —dijo, bajando la mirada hacia sus manos entrelazadas—. La llamé varias veces, pero no respondió. Pensé que se había quedado sin batería o que se había distraído. Luego vi a mucha gente agrupada, escuché las sirenas y el caos, pero entre tanto alboroto no logré ver quién era. Cuando finalmente logré acercarme lo suficiente, la ambulancia ya se la estaba lle