Capítulo 57: Visita Inesperada.
El silencio se volvió espeso, casi irrespirable. Marcos sostuvo la mirada del hombre frente a él durante un segundo que pareció estirarse fuera del tiempo, antes de girar apenas el rostro. Allí estaba Mariana, inmóvil, con el bebé aferrado a su pecho.
Entonces reaccionó.
—Hola, George… ¿cómo estás? Pasa, adelante —dijo ella con una amabilidad demasiado rápida, demasiado ensayada, nacida del nerviosismo.
Se hizo a un lado apenas, abriéndole paso, pero sin soltar al niño ni un instante. Sus