Capítulo 55: Lazos Inevitables.
Los gritos de Mariana seguían rebotando en los pasillos del hotel, como si el lugar entero se hubiera quedado atrapado dentro de su desesperación. Las puertas comenzaron a abrirse una a una; huéspedes desorientados salían con prisa, ajustándose la ropa, mientras otros avanzaban unos pasos hacia el corredor, atraídos por la tensión creciente.
El corredor se llenó de miradas curiosas, susurros y pasos inseguros. La tensión, invisible pero densa, se extendía entre todos como una corriente que na