Capítulo 24 : Marcando Territorio.
La mañana siguiente a la gala en el Museo Británico no trajo la paz esperada, sino una claridad cruda y cortante que desnudaba las grietas de la mansión Chevalier. La luz del sol se filtraba por los ventanales, dibujando líneas doradas sobre el mármol impecable; todo parecía estar en un orden excesivo, casi artificial, como si la arquitectura misma intentara ocultar que la noche anterior lo había cambiado todo.
Marcos terminó su café sin prisa aparente. Su mente, sin embargo, ya estaba lejos: