Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire en la habitación era denso, cargado de un magnetismo que podía cortarse con un cuchillo. La revelación de Max sobre el coma de Isabella me había dejado una herida abierta en el pecho, una culpa que me quemaba las entrañas, pero tenerla aquí, bajo la luz de la luna, era la única medicina que calmaba mi rabia.
La besé con una desesperación que nunca antes había







