Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire en la suite nupcial estaba cargado, denso por el calor de los cuerpos y el aroma del deseo que se negaba a abandonar las paredes. Las sábanas de seda negra eran un desastre de pliegues y humedad, testigos mudos de una maratón que parecía haber detenido el tiempo fuera de esas cuatro paredes.
Gabriel estaba tumbado de espaldas, con el pecho subiendo y bajando con fue







