Mundo ficciónIniciar sesiónEl sótano del almacén en los muelles olía a una mezcla rancia de humedad, combustible y el miedo metálico que desprende un hombre cuando sabe que ha llegado al final de su cuerda. Las luces parpadeaban, arrojando sombras alargadas sobre las paredes de concreto. En el centro, atado a una silla de metal, estaba Vanzetti, uno de los contadores que había pensado que era buena idea desviar fondos







