Mundo ficciónIniciar sesiónLos hombres de Bellamonte arrastraron a Elian por el pasillo mientras este luchaba desesperadamente por soltarse.
—¡Suéltenme! ¡Tengo que hablar con ella! ¡Lia, por favor! ¡Lia!
Su voz rebotaba contra las paredes del hospital, atrayendo la atención de médicos, enfermeras y pacientes, pe






