Giorgio caminaba por el largo camino de piedras de la casa del lago con una tranquilidad que contrastaba completamente con el caos que acababa de dejar unos minutos atrás. Una leve sonrisa permanecía dibujada en sus labios mientras sostenía una pequeña caja de cartón perfectamente envuelta. A su lado avanzaba Jean Paul con la misma elegancia de siempre, revisando algunos documentos desde su tableta mientras intentaba seguir el ritmo de su jefe.
—Gio...
—¿Mmm?
—¿Qué harás con la organización? ¿S