El enorme salón principal quedó envuelto en un respetuoso silencio cuando las luces comenzaron a atenuarse. Los asistentes fueron ocupando lentamente sus lugares mientras varios meseros recorrían las mesas ofreciendo bebidas y pequeños bocados. La gala benéfica reunía a las familias más influyentes del país, por lo que el ambiente estaba cargado de elegancia, lujo y una inevitable competencia silenciosa entre quienes poseían las mayores fortunas.
Giorgio acompañó a Lia hasta la mesa reservada p