Mundo ficciónIniciar sesiónEdith es una mujer joven dedicada a su familia y a su hacienda. Nunca le intereso conocer el amor, el campo y sus caballos llenaban su vida, sin embargo, cuándo este toca su puerta no imaginó que su mundo se convertiría en un torbellino. Armando es un médico prodigio y millonario, pero el amor ha sido escaso en su vida, al encontrar a su abuela todo su mundo da un giro inesperado. Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.
Leer más¿¡Por qué demonios acepto salir con él!? Siento que me consumo por dentro y no puedo impedírselo, me pasa por idiota. Sólo de pensar que puede rozarla si quiera, me hace querer salir corriendo detrás de ella y creo que es lo que haré, tal vez si la veo con otro se me salga de mi mente de una vez por todas.—¡Doctor! —la enfermera Mar
"Hacienda Ríos"Edith no cabía de la emoción, su familia y amigos le prepararon su cumpleaños junto con el baby shower. La decoración era hermosa, globos, retratos de ecografías con flores como centros de mesas, muchos pasteles y cupcakes. El nombre de ella en medio y a los lados los nombres de sus bebés, Jo
"Edith"Intento verme mis pies, pero es imposible mi panza gemelar de siete meses no me lo permite. Mis dos varones están creciendo fuertes y sanos, estoy tan feliz. El pobre de mí bello esposo no duerme de los nervios, el más mínimo quejido de mi parte lo pone en alerta, así que trato de mostrarme lo más re
"Luna de miel"Cuando Edith abrió sus ojos, estaba en el avión acostada en una cama de lo más cómoda. ¿Cómo demonios habían llegado al avión sin darse cuenta? Bien podrían secuestrarla dormida. Se levantó y buscó a Armando, estaba ido en su computadora, ella se acercó y se le sentó en las piernas.—Buenos días esposa mía y buenos días a mis bebés —tocaba su vientre y le dio un pausado beso.—¿Cómo es que llegue aquí?—Estabas agotada, entre la boda y el sexo, no te quedó energía para nada. Yo me encargué de vestirte y traerte a bordo.—Lo bueno es que tengo un esposo fuerte y diligente. Y que además de eso es médico, así que no tengo de que preocuparme.—Tienes el kit completo —reía.—¡Su brandy señor! —la azafata con una sonrisa coqueta le daba la copa. Armando asintió en gesto de agradecimiento, mientras Edith levantó una ceja.—Me traes un zumo de naranja, por favor.—Enseguida, señorita —respondió a










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