Mientras le hablaba tratando de tranquilizarla y dirigir sus agresiones hacia sí misma, no paraba de voltear a su alrededor en busca de algo que le ayudase a defenderse; pues sabia no podría mantenerla en control por mucho más tiempo.
Entonces de pronto recordó que esa mañana se había sentido un tanto dolorida y se había puesto la faja ortopédica que el médico le había recomendado, misma que tenía unas varillas para ayudarla a mantener una mejor postura. Estas podían sacarse para su lavado y si