Permaneció ahí un par de horas, hasta que de pronto un incómodo malestar comenzó a afectarle. Este pronto fue tornándose a peor, hasta convertirse en un dolor terrible y paralizante. Apenas podía soportarlo y no quería que la gente lo viera en ese estado; por lo cual acciono la silla para que lo sacara de ahí.
Fue hacia la puerta trasera y hasta el jardín. Sentía tanto dolor que no pensó en otra cosa que salir y desaparecer de la vista de todo el mundo.
Una vez ahí no pudo ocultarlo más y su ex