Salían de la habitación con prisa, cuando de pronto se toparon con Oliver. Sandra siguió su camino, pero Luisa de detuvo; cerrando la puerta para hablar sin ser escuchados.
—¿Viene ya la ambulancia? —le preguntó, esperando en verdad que fuese de ese modo.
—No, al parecer. En el hospital tienen algunos problemas con los generadores y muchas emergencias en camino. Me temo que no podrán enviar ayuda al menos en una hora —le informo, visiblemente desesperado por ese hecho.
—Ella no tiene tiempo —rec