Capitulo 35
Por la tarde y una vez ambos regresaron de la oficina, Emma se dispuso a hacer lo que necesitaba.

Luisa estaba regando las plantas en el invernadero, cuando se le acerco.

—¿Puedo hablarle un momento señora? —le preguntó, parándose a su lado ante las margaritas en flor.

—Claro, ayúdame a regar y yo te escuchare —accedió con su habitual sonrisa, mientras le entregaba una regadera llena de agua.

—Es algo importante —reconoció, pues necesitaba que le brindará de toda su atención; después de todo est
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