Capítulo 81
Román apareció con esa actitud que siempre había odiado: arrogante, confiado de si mismo, creyéndose dueño de todo lo que tocaba, incluida mi vida. Apenas me vio, me agarró de los brazos con fuerza, como si tenerme sujeta le diera poder, el creía que era la misma estúpida de antes, la que le debía pleitesia porque estaba agradecida, ahora solo sentía odio y asco
—Por fin te encontré —dijo con esa voz fría que conocía demasiado bien, con la que intentaba asustarme para tenerme en su