Capítulo 56
No supe qué decirle cuando empezó a llorar, ella se sentía vulnerable y por alguna razón decidió confiar en mi.
Se llevó las manos al rostro y se acerco un poco, decidí abrazarla, quería que supiera que estaría con ella, y que la ayudaría si me necesitaba.
—Por favor… —dijo entre sollozos—. No le digas a nadie. Te lo suplico, es mi mayor secreto.
Le servi un poco de agua, le pedí que se calmara y le repetí que yo la escucharia sin juzgarla
—Tranquila —le dije—. No voy a decir nada.