CAPÍTULO 18
Cuando Román abrió los ojos, fue un impacto inmediato, no sabía cómo reaccionar, incluso llegué a creer que quizás estaba en un sueño, pero cuando empezó a hacer ruidos con la garganta entendí que sí era real y que estaba despierto.
Grité con todas las fuerzas de mis pulmones y mi garganta, llamando a Irma y a cualquiera que pudiera escucharme. Él me miraba confundido, con los ojos entreabiertos, mirando alrededor intentando reconocer dónde se encontraba.
—¿Eres… tú? —susurró—. Mi