CAPÍTULO 23
Cuando Kaleb me pidió un momento para explicarme, yo no quería escucharlo. Estaba demasiado enojada como para permitirle acercarse.
—Dejame explicar —intento decirme pero yo no quería escucharlo, odiaba saber que todo lo que hacía era para manipularme
—¡No quiero escuchar una sola mentira tuya! —le grité y le pedí que no me siguiera, que se alejara de mí vida para siempre
Ni siquiera intenté disimular mi rabia, Me fui corriendo furiosa, sintiendo que tenía que sacarme del alma a Kaleb, o este amor me volvería loca.
Cuando llegué a la casa de Irma, Román estaba en la sala. Al verme tan alterada, se acercó rápido y me abrazó como si quisiera protegerme.
—¿Qué pasó? —preguntó con el ceño fruncido.
Negué, no quería hablar del tema. No podía explicarle lo que había Kaleb y generar un conflicto
—Alicia… se fue —dije apenas—. Eso es todo, no quiero hablar del asunto
Román pareció confundido al ver mi actitud, pero no insistió, se acercó y me recordó que me eligió a mi, que Al