CAPÍTULO 52
—No me gusta recibir forasteros —dijo con una sonrisa burlona —. Y menos cuando vienen de regiones que siempre han creído ser superiores a Oriente.
Lo miré directo. No tenía ganas de empezar una discusión, pero tampoco iba a permitir que hablara así sin motivo.
—No es verdad —respondí calmada—. La región Oriente fue la que decidió cerrar sus fronteras. Ustedes mismos eligieron alejarse de todos. No pueden culparnos por eso.
Él soltó una risa cinica, como si mis palabras fueran una