CAPÍTULO 110
Kaleb me jalo del brazo con cuidado. Estábamos en un pasillo, y me aparto un poco para hablar.
—Dame un minuto —me pidió—. A solas.
Tenía la mandíbula tensa y los ojos llorosos
—Está bien —dije, dándole la mano—. ¿Qué pasa?
Kaleb respiró hondo y se acercó un paso.
—Ya no quiero seguir escondiendo nuestro amor—dijo directo— Ya no quiero más secretos.
Mi garganta se seco un momento.
—Kaleb…
—No, escucha —me detuvo —. Yo te negue por la manada. Lo hice por el liderato. Lo hice porque