Capítulo 80
Sentí un baño de agua helada caer en mi cabeza, mientras yo intentaba respirar, no pude contenerme. Empecé a golpear el pecho de Hades con todas mis fuerzas. Cada golpe era un grito que no lograba salir. Estaba llena de rabia, de dolor, de decepción.
Por qué me había hecho esto, no le importo verme sufrir, volverme loca de dolor, permitió que me convirtiera en un ser lleno de venganza.
—¡Me mentiste! —grité—. ¡Todo este tiempo me mentiste! Yo confié en ti. Creí en tu palabra cuando