Mundo ficciónIniciar sesiónEl estudio olía a madera envejecida, aceite de linaza y secretos restaurados. La tarde se deslizaba lenta por los ventanales, adornando cada rincón con un resplandor cálido que parecía bendecirlo todo. Elena se encontraba de pie, frente al cuadro que le había llevado semanas a restaurar. Su mano descansaba en el marco, como si necesitara sentir su pulso, como si el arte pudiera confirmarle que no estaba soñando.
Los colores revividos brillaban co






