Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl amanecer llegó silencioso, sin dramatismo. Una luz dorada entró por los ventanales del dormitorio de la casa de campo, donde Alejandro y Elena habían decidido pasar unos días lejos del ruido. El aire era limpio, olía a pinos, a café recién hecho y a calma.
Por primera vez en años, Alejandro despertó sin sentir que debía prepararse para una guerra. La respiración tranquila de Matías en la habitaci&oacut






