CAPÍTULO 15
El trayecto de regreso desde el museo es un calvario silencioso, con una tensión en el aire muy fuerte. Las luces de los rascacielos parpadean frente a nosotras como ráfagas, iluminando de forma intermitente el perfil afilado de Amy. Ella no vuelve a dirigirme la palabra, pero su presencia llena cada centímetro de la limusina. El aire parece haberse vuelto demasiado espeso con su furia y su aroma a sándalo crea una atmósfera donde el oxígeno escasea.
Cuando la limusina se detiene