CAPÍTULO 26
—Has pasado veintidós años creyendo que el placer es algo que se negocia —dice, y siento su mano subiendo por mi muslo por debajo de la falda—; creyendo que tu cuerpo es tuyo. Pero hoy descubrirás la verdad: tu cuerpo responde a la autoridad, responde a la certeza de que alguien más ha tomado el control.
Su mano sube más, más allá de la liga de mis medias, hasta llegar a mi ropa interior, tocando mi centro húmedo y resbaladizo. Suelto un gemido ahogado; mi cabeza cae hacia atrás, e