CAPÍTULO 25
El traslado a mi nueva realidad es tan fulminante como el cierre de un trato multimillonario: no hay tiempo para despedidas melancólicas en mi apartamento ni para recoger las tazas de café o los recuerdos de una vida que, de repente, se siente como una película en blanco y negro vista hace décadas. Amy ha decidido que mi vida anterior es un lastre, y ella no permite que sus posesiones carguen con pesos innecesarios.
El auto negro nos deja en la entrada privada de su edificio. El m