CAPÍTULO 22
Ella sonríe: es una sonrisa oscura, llena de victoria anticipada. Acorta el último centímetro de distancia, presionando su cuerpo contra el mío. El ventanal frío y sólido detrás de mí contrasta violentamente con el calor abrasador que emana mi piel. Detrás de nosotras, Nueva York se extiende, pero para mí el universo se ha reducido a la mujer que tengo ante mis ojos, la cual me tiene acorralada... y donde, curiosamente, quiero estar.
—Mírate —me dice, pasando su otra mano por mi ci