Mientras conduzco, una manta incómoda y una punzada sorda se plantan en mi pecho. Es un sentimiento extraño, que intento olvidar a toda costa. No puedo permitirme distracciones, tengo demasiadas situaciones entre manos para agregar una más a la interminable lista de cosas por hacer. Así que, en lugar de darle vueltas a algo que no tiene sentido alguno (como cada cosa en mi vida últimamente), conecto a tiendas el móvil a los altavoces del auto y marco a Nick. Al tercer tono contesta.
—Pequeña —