El maitre me guía por el lugar hasta mi mesa asignada.
Stallion suele ser uno de los restaurantes de élite. Por lo que, como siempre, el sitio se encuentra abarrotado, pero tranquilo. Con su pianista interpretando clásicas canciones de fondo, la iluminación sesgada y el ambiente grato. Casi todo aquí es cristal y cromo. Pero lo que lo caracteriza son sus ventanales altos y algo inclinados, de piso a techo, que de día se ven un poco ahumados, pero que no le quitan ni un ápice de maravilla. Pues