Capítulo 89. La Clínica de las Sombras
El edificio era una estructura de ladrillo visto, oculta tras una hilera de sauces llorones en las afueras de Surrey que se mecían bajo la lluvia como centinelas de luto. Arthur detuvo la camioneta frente a una puerta metálica que se deslizó sin emitir sonido, activada por un sensor que reconoció el vehículo al instante. El silencio del lugar era absoluto, roto únicamente por el llanto sordo de Isabel en el asiento trasero; un sonido que Julian ya no percibía como humano, sino como el eco de un