Matteo
Estoy que me lleva la mierda, Ariadne en todo el camino hasta su habitación, que por cierto es una mierda, se la paso temblando se que tiene preguntas, joder si yo fuera ella también las tuviera pero no quiero hablar de eso aquí.
- ¿Adónde vamos? – pregunta cuando llegamos al final de las escaleras.
- A mi casa corderito – observo como todos miran a mi mujer, como si quisieran matarla creo que debo de poner en claro las cosas, Ariadne está en las escaleras aun, me doy la vuelta y la encaró, sus ojos van a otro lado menos a mi rostro, la sujeto de la cintura y la pego a mí.
- ¿Qué... - no le doy tiempo a preguntar pego mis labios a los suyos, eso le saca un grito de sorpresa, así que aprovecho y le meto la lengua y joder... que sabor más dulce, con mis ojos abiertos veo los suyos que me miran con miedo y ansiedad, la tomó del cuello y profundizo el beso, ella se rinde y me devuelve el beso, no es la experta boca de una puta, pero eso es lo que me lleva al límite por unos momento