CAPÍTULO 9. CUIDADO
—Entonces… ¿quieres decir que los que te lastimaron eran hombres lobo? ¿No simples animales? ¿Acaso ellos eran…?
—Ottavio y Dante —interrumpió con voz firme—. Así es.
Su mandíbula se tensó apenas, pero no había miedo en su expresión. Solo determinación.
—Pero créeme… debiste verlos. Les fue peor que a mí.
Lo miré incrédula.
—Sabía que estaba en desventaja. Me superaban en número —continuó—, pero la táctica de combate de la Manada Sombra Nocturna no es tan eficaz como la nuestra. No han dedicado