CAPÍTULO 8. ORIGEN
—¡Padre! -El grito resonó desde la planta alta. Era León.
Lucian salió del despacho de inmediato. Abrió la puerta y subió los escalones de dos en dos. Lo vimos entrar en la habitación y cerrar tras de sí. Entendí que no era momento para espiar. Buscaban privacidad.
Yo también tenía demasiadas cosas en qué pensar. Comencé a deambular por la casa hasta encontrar una pequeña salita de estar. Entonces lo vi, un teléfono.
Miré a ambos lados. Nadie parecía vigilarme. Aproveché la oportunidad: entré c