CAPÍTULO 10. GRIMORIO
Cuando pensaba que algo bueno, al fin, me ocurría… llegaban más complicaciones a mi vida.
Un gruñido se formó en mi interior. No fue audible, pero lo sentí vibrar en el pecho. Estaba molesta. Lo último que hubiera querido era que León estuviera en riesgo por mi culpa. Llevé los dedos al puente de mi nariz y cerré los ojos un instante. Tenía que pensar. Tenía que encontrar una solución para mantenerlo fuera de peligro.
Cuando volví a abrirlos, el Delta ya se había puesto de pie y caminaba hacia